Hoy es el día Internacional de la lengua materna, y para su definición deberíamos recurrir al gran lingüista Noam Chomsky. En realidad es un término compuesto de dos palabras “lengua” y “materna”.

Para empezar, deberíamos definir lo que significa la palabra “lengua”. Este vocablo no es fácil de definir, pues si recurrimos a un libro teórico especializado en lingüística, podemos encontrar en él varias definiciones. De todas ellas, la que parece más fácil y asequible, es la que proporciona Chomsky: “una lengua es un conjunto (finito o infinito) de oraciones, cada una de ellas finita en longitud y compuesta por un conjunto finito de elementos”, definición que procede de su libro Syntactic Structures (1957:13).

En cuanto a la palabra “materna”, su alusión al término se puede entender porque a lo largo de los tiempos la sociedad ha sido marcadamente machista y quienes cuidaban a los hijos eran las madres mientras los padres marchaban a trabajar. Esto ha tenido como consecuencia que hayan sido las madres las que más tiempo solían pasar con sus hijos cuando eran bebés y por tanto eran las que más hablaban a sus hijos.

Así es que cuando nos referimos a la “lengua materna”, queremos decir aquel conjunto de oraciones que forma parte de nuestro primer pensamiento, con el que más familiar y cómodo nos sentimos, el que nos sale instintivamente especialmente en una situación de peligro, la que nos brota espontáneamente y con menor esfuerzo.

Ahora bien, ¿por qué parece que la estemos comparando con otra lengua? Esta otra lengua puede llamarse L2 o segunda lengua. Esto se debe a que hay muchas situaciones personales o geográficas en las que las personas pueden hablar varias lenguas. Podemos poner el ejemplo de Comunidades Autónomas en España donde se habla el castellano y la lengua de la propia comunidad como se da en el caso de Galicia, entre otras. Como sabemos, allí se habla castellano y gallego. Se da el caso de bilingüismo, pero el grado de conocimiento de ambas lenguas en general dependerá de cada situación particular, es decir, una persona puede tener como lengua materna el castellano porque es la lengua que se habla en su casa, y el gallego en la escuela o su entorno laboral. Y por el contrario, se puede dar el caso de una persona cuya lengua materna sea el gallego porque es la lengua que se habla en su casa y el castellano lo tenga que hablar en su entorno laboral, social o escolar.

¿Hasta qué edad aprendemos nuestra lengua materna? Según Chomsky, su aprendizaje abarca hasta los 12 años de edad. A partir de ahí, cualquier lengua que se aprenda se consideraría como segunda lengua. Esto es importante a la hora de la adquisición de idiomas pues la lengua materna va a influir en el aprendizaje de segundas lenguas, aunque esto siempre dependerá de las habilidades lingüísticas de cada persona entre otras circunstancias.


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